26 de mayo 2021-2022

La “ascensión” de mi madre, la Nidia, al Cielo…

¡¡MAMÁ!!

Cronológicamente, se cumplen los 40 días después de la RESURRECCIÓN de nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Cronológicamente, según la Revelación de las Sagradas Escrituras, a los 40 días: ¡JESÚS ASCENDIÓ AL CIELO! ¡VOLVIÓ TODO ÉL, AL SENO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD! y ¡SE LLEVÓ CONSIGO y EN SÍ, A LA NATURALEZA HUMANA: CUERPO y ALMA, y LA “INCRUSTÓ” EN EL SENO TRINITARIO DE DIOS, PARA SIEMPRE! Esto es lo que ocurrió a los 40 días de su MISTERIO PASCUAL, es decir: este 26 de mayo. Antes, y en muchas partes se conserva, justo ese día: la Fiesta, y se celebra la ASCENSIÓN de JESÚS al CIELO. Pero, por una cuestión pastoral y de realce litúrgico, se pasa la celebración al siguiente Domingo. Es decir: el Domingo 29 de mayo, la Iglesia Católica celebrará litúrgicamente la ¡SOLEMNIDAD de la ASCENSIÓN de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO AL CIELO!

Os llamará la atención que me refiera a esto. Pues bien: este 26 de mayo, justamente se cumple un año de que mi MADRE: la NIDIA, se fue físicamente para siempre de y entre nosotros. Murió repentinamente. Se fue en menos de media hora. Sin aspavientos, silenciosamente, como era ella y como le gustaba actuar a ella. Tenía 95 años. Estaba muy achacadita físicamente, pero plena en su cabeza, corazón y alma. Mi madre fue siempre muy religiosa y espiritual, y muy caritativa. Muy bella, elegante, mujer de Fe, de humanidad, de cultura, inteligente, sensible, artista, discreta, silenciosa, reflexiva, muy solidaria… Una GRAN MUJER y una MADRAZA.

Por la desgracia del Coronavirus (ella no murió de eso), con sus tremendas restricciones, no pudo tener velatorio ni funeral ni sepelio concurrido. Sólo uno de mis hermanos, con sus 2 hijos. Nadie más. Fue enterrada rápidamente. Fueron momentos muy duros y de mucha soledad. Murió el Día de SAN FELIPE NERI, un gran Santo de nuestra Iglesia. Pero todo fue tan rápido e imprevisto, que ni siquiera recibió la Unción de los Enfermos ni el Viático para morir auxiliada sacramentalmente. ¡Ella! Muy doloroso todo esto. Ya había recibido este Sacramento un tiempo antes, pero por la pandemia, hacía mucho que no gozaba de atención espiritual ni sacramental. No tuvo nada de lo que se merecía y ella más ansiaba.

Por eso, este 26 de mayo, aplicaremos la Misa por ella. Mi madre ya está en el Cielo. Con mi padre, y el resto de su familia y personas queridas. Y la misteriosa, misericordiosa y amorosa Providencia de Dios, ha dispuesto que justo ese día sea el de la ASCENSIÓN de JESÚS. Un signo más que confirma la certeza de que esta mujer, muy buena y santa, también se fue al Cielo con y por Jesús. Por más que la echo infinitamente de menos, y me sigue doliendo su muerte: ¡ella está ya en la Paz, la Gloria y la Alegría celestial del DIOS PADRE, HIJO y ESPÍRITU SANTO!

Amada y añorada mamá: celebraremos y ofreceremos la Eucaristía por y para ti, a las 19. 30 horas. ¡Te lo mereces, mamá!

¡Resurrectionem expectamus!

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