MASACRE EN LA “POZA” DE LA CÁRCEL DE “ATTICA”

Nunca he estado dentro de una cárcel, ni como reclusa ni como visitante. Pero sí conozco varias personas que han estado, y algunas aún lo están, en ella. Sin embargo, es un tema que siempre me ha interesado, más que nada por la dimensión humana, existencial, moral y social que la CÁRCEL –como lugar y sistema- representa.

Amo la libertad, responsablemente bien entendida y vivida. Estoy más que convencida que, la experiencia carcelaria debe ser algo muy duro, difícil y complejo de vivir y sufrir. El ser humano está hecho para ser libre. La LIBERTAD es una de las esencias de la PERSONA HUMANA, y una de las características que nos distingue y aleja de los animales, y nos acerca mucho a Dios.

El motín de los presos de la Cárcel de ATTICA, en el Estado de Nueva York (EE.UU.), se desató un 9 de septiembre de 1971, y duró 4 días. Una rebelión de los presos en un tiempo y sociedad muy conflictuados en lo racial, político, bélico, económico, religioso, ideológico y social. Durante esos días, el motín puso patas arriba la seguridad, estabilidad y paz de todo el sistema norteamericano, no sólo el carcelario. Tembló la columna vertebral de las esencias norteamericanas de esa época.

Era el período de la Presidencia de RICHARD NIXON… y ya con eso estoy diciendo mucho. El PARTIDO REPUBLICANO estaba en el Poder, y ciertamente ello era muy palpable. Además, en Nueva York, el Gobernador era NELSON ROCKEFELLER, quien tiempo más tarde sería incluso Vicepresidente de los EE.UU.

Cito, puntualmente, a estos dos políticos porque tendrán un papel fundamental y determinante en cómo se gestionó y acabó esta crisis, carcelaria pero también humana.

Eran tiempos de un constante y creciente RACISMO, sobre todo con los negros y los latinoamericanos, también con los asiáticos. Y esto formaba parte también en la concepción y gestión del sistema carcelario. Solamente los blancos –y el llamado “PODER BLANCO”- era el que imperaba, con rigidez y rudeza extremas. Lo BLANCO lo impregnaba todo, y todo lo que no era BLANCO, no existía siquiera en consideración ni posibilidad remota.

El arma para dirigir y controlar la Cárcel, era siempre el MIEDO, la AMENAZA y la VIOLENCIA. Así se imponían los guardias, los funcionarios y todo el Personal del Sistema Carcelario.

Los PRESOS eran como animales, tratados como bestias salvajes. Con feroces castigos, torturas, presiones, privaciones, humillaciones, vejaciones, persecuciones e incluso, la muerte.

Era el Imperio de la LEY y el ORDEN, a cualquier precio y por cualquier medio. La norma era el desprecio y un trato cada vez más inhumano. No existían como seres humanos, ya ni siquiera como animales ni cosas.

Lógicamente, los PRESOS se hartaron de esta opresión y aniquilación. Se cansaron de tanta violencia física, psíquica, moral y espiritual. Se sublevaron en una masiva y gran rebelión, y tomaron la Cárcel. Incluso hicieron REHENES a guardias y funcionarios. Esto lo destaco porque, también, será esencial y determinante para el modo cómo se gestionó este desastre, y para cómo acabó finalmente.

Los PRESOS se unieron fraternalmente entre sí: “Uno para todos, y todos para uno”, al modo de “Los tres mosqueteros”. Fueron solidarios, organizados y la unidad los ayudó a mantenerse firmes.

Estos HOMBRES no pedían ni exigían privilegios ni favores ni tonterías. No renegaban de su condición de delincuentes presos. Lo que estas PERSONAS querían y necesitaban, y exigían era:

VIVIR COMO SERES HUMANOS, COMO PERSONAS.

CON RESPETO A SU DIGNIDAD, y A TODO LO ESENCIAL DE LAS NECESIDADES BÁSICAS DE LA PERSONA HUMANA.

“SEGUÍAMOS SIENDO PRESOS, PERO SEGUÍAMOS SIENDO SERES HUMANOS, PERSONAS.”

CLAMABAN POR UNA REFORMA DEL SISTEMA CARCELARIO.

ERAN PRESOS, SÍ, PERO EL SISTEMA DEBÍA HUMANIZARSE.

La traición de ATTICA…

Los PRESOS no tenían armas, pero sí REHENES. Por eso comenzó una negociación, con varios diferentes y buenos mediadores; incluso periodistas y Medios de Comunicación; y un poco también de “ayuda” de los “Panteras Negras” (aunque su aporte y apoyo fue decepcionante para los presos). Las reuniones se sucedían y se acordaban algunos puntos. Todo se iba encaminando, lentamente. Los ojos de todo el país estaban en ATTICA…

¿Qué pasó entonces?… Pasó que murió uno de los Guardias de la Cárcel, víctima del estallido del motín… Esto provocó desazón y mucho descontento y enfado. De familiares y de la Sociedad en general. Y, por supuesto, de las AUTORIDADES, desde las de más abajo como Funcionarios, hasta la GOBERNACIÓN y la PRESIDENCIA.

NELSON ROCKEFELLER, temiendo que su postura le afectara en su carrera política a la Presidencia, decidió hacer el papel de JUDAS y PILATOS. Y se entregó a la “MANO DURA” para esto que estaba pasando, que exigía RICHARD NIXON desde la Casa Blanca.

La negociación se complica; el clima y tensión, dentro y fuera de la Cárcel, son crecientes; y la negociación fracasa.

¿El paso siguiente?… La REPRESIÓN VIOLENTA. Desde “arriba” la orden y mandato fue: hay que acabar, inmediatamente, con este desaguisado, chantaje y vergüenza. Toda la maquinaria represiva, hasta incluso la “Guardia Nacional”, fue movilizada y entró en la operación.

Gas pimienta… ametrallamiento masivo e indiscriminado… persecución, torturas… caza de los líderes, que fueron ajusticiados con una muerte cruel…

Lo que ocurrió fue una verdadera escena de guerra, dantesca. Una masacre en todo rigor. Incluso mataron a 10 de los REHENES, los suyos, en esos ametrallamientos imprecisos y excesivos.

A los SOBREVIVIENTES los sometieron a una feroz y cruel VENGANZA: los persiguieron, los castigaron, los humillaron, los torturaron, y los desnudaron totalmente, vejándolos bestialmente.

Fue una auténtica carnicería, matanza y sangría. Totalmente inhumana, e injustificada.

Frente a todo esto, me surgen algunas preguntas y hondos cuestionamientos:

¿Quiénes eran realmente los malos e indignos?…

¿Quiénes eran realmente los asesinos?…

Pues bien, hasta el día de hoy, ningún guardia ni funcionario ni autoridad fue demandado ni juzgado ni le pasó nada de nada. Siguieron todos con sus vidas, y trabajos.

Del otro lado, quedaron los muchos que fueron masacrados, asesinados… y los sobrevivientes: marcados física, psíquica y espiritualmente, para siempre. Se les pagó una “indemnización” de 12 millones. Con eso se pretendió “reparar” el daño causado. Eso fue un precio económico pagado. Nada más. Pero no basta, no es la solución, ni cura esa tragedia que vivieron.

Una vez más, la VIOLENCIA se impuso y venció, destrozando vidas y personas.

¿ES QUE NO PUEDE SER NI VIVIR LA PERSONA HUMANA, SIN VIOLENCIA… SIN MATAR?…

Hasta la próxima, amigos.

  • Película Documental:  ATTICA.
  • Guión y Dirección: STANLEY NELSON.
  • Año: 2021.
  • Nominado a los Premios Óscar 2022 como Mejor Película Documental.

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