LIBRO y PELÍCULA: “DUBLINESES” (1914/1987).

Dicen por ahí que, pasar fecundamente por la vida consiste en tres cosas: sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. No dudo que las tres fueron cumplidas por ciertos Genios, como es el caso del escritor irlandés JAMES JOYCE y el cineasta americano-irlandés JOHN HUSTON, creadores o engendradores-padres de la magnífica NOVELA y PELÍCULA, respectivamente, que ahora comparto con vosotros, en algunas de mis esenciales impresiones:

¡”DUBLINESES”!

La Novela es de 1914 y es el resultado de una serie de cuentos y relatos que JOYCE escribió, para ir retratando ciertas cosas de su amada-odiada IRLANDA-DUBLÍN. La película es de 1987, y su título original es: “THE DEAD” = LOS MUERTOS, el cual guarda mucha relación con la diégesis y todo el universo interior del relato, personajes y discurso, reforzándose y rematándose ello en una magistral alocución de monólogo final.

JOHN HUSTON puso la potencia y esencia de esta película, confiándola a sus hijos: el GUIÓN a su hijo TONY HUSTON (un hombre también del mundo cinematográfico, y muy solvente), y a su hija ANJELICA HUSTON en el papel de la PROTAGONISTA PRINCIPAL, en torno a la cual gira toda la introducción, nudo y desenlace de esta historia, y que –una vez más- vuelve a mostrar ¡cuán gran actriz siempre ha sido!, una ¡feamente bella, extraña, sutil, excelente, talentosa, e inteligente actriz! Ambos no fallaron a su muy enfermo y anciano padre quien, poco tiempo después, murió.

Con este film, HUSTON se despidió de nosotros, pero no a tiros ni a caballo ni en el lejano oeste ni con misterio ni aventuras. Esta película es su testamento y legado como Maestro y Creador de CINE, como contador de historias, creador de personajes, atmósferas, sensaciones, reflexiones y sentimientos. Esta cinta cinematográfica es su última caricia en la pantalla que nos hace, con su prodigiosa Maestría con la cámara, la fotografía, la Dirección, la Dirección de Actores, una Factura Técnica totalmente impecable, y un desborde de belleza. Estamos ante un CLÁSICO de CINE. Con nombre y ESTILO propio, con una IDENTIDAD irrefutable en lo técnico y artístico a la hora de filmar y proyectarnos lo filmado, en el encuadre. No nos cabe ninguna duda, en cada milímetro del film, contemplamos a:

¡JOHN HUSTON!

JOHN HUSTON nos dice adiós con una postrera bella Cátedra de CINE y de Arte de NARRAR, gracias a su Genio como Creador y Director, y a un Guionista –su hijo- y a un Casting y actuaciones deslumbrantes (TODAS), y a un Diseño de Producción detallista, y a una Producción-Diseño y Dirección Artística bellas, exquisitas, minuciosas y ¡muy irlandesas! Logra así una película que, pasan los años, y la seguimos contemplando maravillados, y estudiando y analizando. ¡CLÁSICO entre CLÁSICOS!

Una de las bazas más potentes del film, radica en la solvencia, esencialidad y globalidad de su GUIÓN, que aprieta, condensa y regala esos matices del “universo” de JAMES JOYCE. No puedo hablar de esta película, sin hablar de este irlandés, su Obra Literaria, y esta Novela en concreto. Sino no se entendería bien o del todo el film.

La Literatura del Siglo XX (y desde ese mismo Siglo), le debe mucho a JOYCE. Y no porque yo lo afirme (para BORGES es casi una deidad). Marcó un antes y un después en el Arte de la palabra, en cómo expresarla, cómo estructurarla y cómo “llenarla”. Se nos presenta como un paladín y reformador Maestro de la prosa, en ese manejo del Lenguaje y del Discurso. Su Maestría lingüística, sintáctica y semántica en expresiones, sentencias, frases, párrafos, diálogos, monólogos, soliloquios, parlamentos…, es innovadora, abrumadora y única e inconfundible. Pertenece a esa Vanguardia, que en Gran Bretaña se perfiló y constituyó como “Modernismo Anglosajón”, que no sólo transformó sus Letras, sino globalmente, y hasta nuestros días. Junto con él, otros ejemplos: T. S. ELLIOT, VIRGINIA WOOLF… y muchos más, en el resto del mundo, hasta la actualidad. JAMES JOYCE ha enseñado a narrar a muchos de los que hoy leemos. Y cabe recordar que, aunque la Obra que lo encumbró fue su “ULISES”, ésta no es la única gran novela suya. Hay mucho para leer de Joyce. Y os aseguro que bien vale la pena, sobre todo en estos tiempos de tanta mediocridad, y tantos best sellers…

“DUBLINESES” es un libro-novela que recoge un conjunto de relatos, en los que JOYCE va haciendo una especie de pintura costumbrista, para retratar y criticar la inmovilidad, estatismo, abulia, apatía, acostumbramiento, y adormecimiento de la clase media dublinesa. Él era irlandés, y de Dublín. Siempre amó a Irlanda, pero siempre la sufrió también, como es la experiencia y sentimiento de la mayoría de irlandeses: esa tortura y martirio de amor-odio por su Patria. Por eso, el pueblo irlandés es maravilloso, pero es complejo.

En las Obras de JOYCE hay siempre ese sesgo latente de lo irlandés, aunque no sea explícito. Va latiendo un cierto regionalismo y provincianismo también, en muchas de sus páginas. “Tocamos y sentimos” a IRLANDA, respirando”, en sus textos, aunque no sean Obras explícitamente sobre ella o sobre cuestiones irlandesas. ¿Por qué esto? ¿Por qué, siendo que se auto exilió voluntariamente de Irlanda, a raíz de sus posturas y conflictos con el Estado y la Iglesia Católica?… Pues bien, porque todo irlandés es, esencial y para siempre, pase lo que pase: ¡muy irlandés! Las circunstancias no alteran eso. Así como odian a su Patria, por las razones que la odien, así la aman. Además, todo irlandés es –genética, histórica y culturalmente- ¡rebelde! y quien no vea esto, o no quiera entenderlo, respetarlo, asumirlo y aceptarlo, se dará contra un muro y no conseguirá nada. Por eso, ¡la resiliencia, fortaleza, constancia y el “caprichoso” aguante han caracterizado –milenariamente- al sufrido pueblo irlandés! Pero hay algo más en JOYCE: él recibió una Educación y Formación sólidas y privilegiadas, con los Jesuitas, y en los ámbitos universitarios y culturales y artísticos de su época y de la Europa culta. Y todo esto lo marcó para siempre, en su cosmovisión, Valores y opciones de vida. JOYCE, a lo largo de su existencia, mantuvo una fría y neutral postura frente a lo religioso en sí, pero no fue tonto: tenía muy claro y distinguía muy bien, y defensivamente, el “absurdo coherente” católico del “absurdo incoherente” protestante (todas éstas expresiones suyas). Esto me permite afirmar que, aunque renegó de la Iglesia Católica, se alejó y rompió con ella, no lo hizo con su trasfondo de Fe. Y la cosmovisión y universo literario de sus Obras, en sus personajes, historias, temas y valores, nos lo confirman. Repudió a la Iglesia Católica, pero no lo valioso que la Fe le daba, sobre todo lo referido a la vida, la cultura, el arte, la belleza, la ética…

JOYCE creo que, más bien, rompió con la Iglesia Católica como Institución, porque se rebeló contra su dogmatismo, reglas y ritos. Pero le quedó ese trasfondo de la Fe que le daba esa cosmovisión, que trasparentaba en todos sus textos.

Pero, como buen irlandés –rebelde-, también se conflictuó y rompió con el Estado de Irlanda, por eso se autoexilió voluntariamente, hasta su muerte. Ni siquiera está enterrado en su Patria. No rompió con ser y sentirse irlandés, ni con vivir como irlandés. Lo hizo con el Estado. ¿Y ello por qué? Pues porque, para JOYCE (y muchos irlandeses), la tragedia de IRLANDA se debe a dos Poderes: el de la Iglesia Católica (como Institución) y el de la Corona Británica: Inglaterra tiene, milenariamente, sometida a Irlanda. Pero siempre culpó más a la primera que a la segunda, ya que la consideró más dañina y opresora. Por ello, nunca hizo mucha sangre refiriéndose a lo inglés, ni a la dependencia de Inglaterra. Incluso hasta puede parecer que contempla esto con cierta simpatía, benevolencia, aceptación y normalidad.

Éste era JOYCE y así aparece en su Novela “DUBLINESES”, y así también –con todos estos matices- lo encontramos presente en esta magnífica película de JOHN HUSTON. Basta con contemplar en la pantalla, a los personajes, sus gestos, sus actitudes y sus acciones, y escuchar atentamente sus diálogos y parlamentos.

HUSTON ha logrado una pintura de esa clase media dublinesa de principios del Siglo XX, que creó JOYCE: personas adormecidas, aburguesadas, aburridas, con vidas corrientes, con conversaciones fatuas, intrascendentes, inconexas, inconsistentes, formales, sin expectativas, rutinarias, de costumbres… En el Guión y Dirección se rescatan soberbiamente esa capacidad que tenía JOYCE como explorador y retratista psicológico de la naturaleza humana y del ser irlandés: sus reacciones, gestos, detalles, palabras, conversaciones y conductas. JOYCE era un poeta de la conciencia humana, y de la visión social de esa conciencia humana funcionando.

En las distintas secuencias laten, como telón de fondo, esa polaridad de la identidad irlandesa, con su búsqueda de la libertad; esa tradición y esas ideas nuevas liberales; ese romper con Inglaterra, independizarse como sea, con y en esa tensión, odio, rebeldía, cinismo y bromas latentes vs. algo de relajación simpática, contemplativa y de aceptación del invasor inglés. Todo ello enmarcado, como si contempláramos un frontispicio en constante movimiento bello y dinámico –gracias a la magia del CINE-, con esos toques del típico espíritu irlandés: simpatía; acogida familiar; lo amigable; alegría; humor; bebida y comida; bailar y cantar; hablar mucho; contar historias; gusto por la fiesta y la celebración; ser cariñosos… y los siempre presentes y polémicos temas de la política y de la religión, sobre todo católica.  La IRLANDA, con su DUBLÍN, festiva y vital, pero también de la nieve y el frío, de la tristura, el gris, la melancolía y la nostalgia; ésa amada que duele; ésa con el estigma del milenario sentido de condenación, heredado por todo católico irlandés, acechando, amenazando y ensombreciendo, cual espada de Damocles…

Cuando conoces DUBLÍN, cuando conoces IRLANDA… es ¡muy difícil! no palpitar con esta Novela y con esta película… y es imposible no contemplar tanta belleza creada en sus palabras y fotogramas…

y es maravilloso ¡disfrutar de ellas como un verdadero bordado y latido entrañablemente irlandés!

¡Gracias JAMES JOYCE y JOHN HUSTON!

¡GENIOS y MAESTROS!

¡No dejéis de leer esta Novela… ni de contemplar esta película!

Hasta la próxima, amigos.

Libro: “DUBLINESES”.

Autor: JAMES JOYCE.

Editorial: Alianza Editorial- Madrid- 2011 (1914, 1ª vez)-.

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