LA LOCA ENFERMEDAD DE LOS GENIOS

A lo largo de mi vida personal y profesional he podido conocer y enriquecerme con seres humanos de una misteriosa e infinita riqueza interior. Incluso compartir muchas horas de sus existencias, en diálogos, proyectos, experiencias y amistad.

Debo confesar que es mucho más lo que de ellas he recibido que lo que yo pueda haberles entregado. Tengo una infinita deuda de gratitud con ellas por esto, pero también porque por ellas pude conocerme más y mejor en mis “rincones” y “pasillos” interiores, y llegar hasta mis propias “periferias”. Conocerme, asumirme, aceptarme y amarme. Así, tal cual. Aspirando a pulir, iluminar y salvar todo lo que soy y puedo llegar a ser. Son de las personas que más me han ayudado en el peregrinar de mi propia existencia. Las amo. Así tal como son: con su enfermedad y “¿locura”?

Puntualmente, en este caso hablo de nuestros hermanos bipolares.

Decidí empezar las ENTRADAS (publicaciones) de esta CATEGORÍA del Blog con esto del Trastorno Bipolar porque hace unos años leí un libro autobiográfico fantástico y de una riqueza infinita de una Médica y Psicóloga, sobre la Bipolaridad. El libro en cuestión, y muy adecuado a nuestros tiempos, es:

Una mente inquieta, de Kay R. Jamison.

Lo primero que diré es que hay una marca, un sello y constante en estas personas: su increíble y maravillosa capacidad y dinamismo creativo, de percepción y de sensibilidad. Son infinitamente creativos y altamente talentosos, rayando la genialidad. Y “llegan” hasta donde la gente “normal” no suele o no puede llegar.

Este desborde de capacidad intelectual, de inteligencia emocional, de energía, de actividad, de rapidez, los hace muy distintos al resto de los mortales. Provoca un desajuste de ellos respecto de los patrones, demandas y moldes de la sociedad (bastante mediocre, conformista y “chata” e impositiva, por cierto) y un desajuste de la sociedad respecto de ellos. Y suele encorsetárselos como inadaptados sociales, enfermos y locos. Y el “tema” se convierte en un tabú, una lacra, un peligro y un estigma. La sociedad rechaza a estas personas que son superdotadas intelectual y espiritualmente. Se lava las manos frente a ellas, o las “deriva” a terceros, y siempre tiende a marginarlas, ocultarlas, “taparlas” y a encerrarlas. Prescinde de genios, de genialidades. Los condena a la marginalidad, el olvido, la insignificancia, el ostracismo, el descarte… ¡Cuánto talento hubo, hay y habrá perdido! ¡Cuántos talentosos que, en el “decir” de Martin Heidegger, vivieron el dilema de ESENCIA y EXISTENCIA y no les dejamos EMERGER, EXISTIR!… Peor aún ¡cuánta mentira, celos y envidia de muchos frente a estas personas! Es que el TALENTO ¡siempre molesta!, siempre suscita suspicacias, prejuicios, calumnias, y un largo etc. de juicios y actitudes inhumanas. Estas gentes ¡SON PERSONAS. SIGUEN SIENDO PERSONAS! No conozco ningún talentoso y genial que no haya sufrido mucho, demasiado, a veces hasta el delirio. Han sufrido y sufren lo indescriptible e inimaginable. ¡Las han pasado y pasan “canutas”!

Convendría mucho que la Humanidad, el Mundo, la Historia, no olvidaran que la MAYORÍA de los hombres y mujeres, próceres, líderes, inventores, artistas, innovadores, revolucionarios, guías, personajes claves, héroes… fueron BIPOLARES: Abraham Lincoln, Winston Churchill, Beethoven, Mozart, Van Gogh, Schumann, Lord Byron, Miguel Ángel…, por nombrar algunos pocos. Sufrieron la llamada enfermedad loca de los genios, también llamada la enfermedad de la tristeza. La tristeza de la añoranza, hambre y lucha por el “algo más”, la perfección; de la frustración de lo que “ven” y sienten vs.  la realidad: ellos están “allá”, más “arriba”, “ambicionan”, pero la realidad y los demás están “acá” y bastante “abajo”. Esto provoca frustración y una melancolía y ciclotimia radicales en estas personas. Su genialidad de superdotados, con su energía dinámica y creadora, chocan permanentemente con una realidad que no los capta, los cuestiona, los rechaza, los margina, los etiqueta, los expulsa, los mata.

El reino de la tristeza se apodera de ellos, y ellos sólo resisten y sobreviven cuando encuentran otra veta o grieta o escape para retomar la esencia e identidad de su ser y el estímulo allí de volver a explotar alguna creación, algo nuevo, alguna genialidad. Por eso pasan pendularmente de esa TRISTEZA y FRACASO al ENTUSIASMO y ALEGRÍA e ILUSIÓN. Son como un PÉNDULO: de lo maníaco depresivo a la euforia. Con el riesgo y posibilidad en algunos casos, sin el tratamiento, de llegar al descontrol y hasta al suicidio.

Las personas bipolares, que podemos serlo cualquiera de nosotros, son y viven así como “al filo de la navaja” (y con ello honro a la novela que lleva este título, del genial William Somerset Maugham, de la cual nos ocuparemos en esta Categoría en otra ocasión), siendo como equilibristas, trapecistas, tramoyistas, expuestos al abismo infinito de su genialidad, bordeando el precipicio de la locura. Locura amenazante mientras no se encaucen todas las potencialidades de una MENTE INQUIETA.

MENTE INQUIETA que es DON pero también “INRI”. La cruz del TALENTOSO, que puede llegar hasta una dimensión y vivencia de MARTIRIO. ¡Duele tanto talento. Pesa. Desangra. Hace vivir, gozar, y también mata!

Cuando era yo niña, mis abuelos me decían que sólo los niños, los borrachos y los locos decían la verdad. Yo les creía: eran mis abuelos. La vida me ha ido enseñando que, como siempre, el refranero popular tiene bastante de cierto y de sabio. No es infalible. El Papa sólo lo es, y no siempre: sólo en señaladas y bien demarcadas ocasiones. Sin embargo, este refrán no carece de bastante fundamento. Me detengo en lo de los locos. ¡Vaya “tela” tiene este tema! El maravilloso Miguel de Cervantes y Saavedra nos lo dejó bien claro en su magna obra El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, con sus personajes Don Quijote y Sancho Panza. Las historias, tramas, temas, entretejido, personajes, diégesis, de esta novela cumbre nos ponen contra la pared permanentemente con la locura y la cordura: ¿qué son realmente; quiénes son realmente los locos y los cuerdos? Me abro más en el análisis: ¿son normales los llamados cuerdos…, son anormales los llamados locos…?… Hablando de encerrarlos y aislarlos completamente y para siempre, me pregunto ¿están dentro y fuera todos los que tienen que estar dentro y fuera?… ¿no faltan algunos… y no sobran otros?…

William Shakespeare, que recogió y re elaboró y re creó mucho del Teatro Clásico Greco-Romano, también nos habló mucho de la locura-cordura, los locos y anormales- los cuerdos y normales. En general, es un tema muy recurrente en toda la Literatura y el Arte de todos los tiempos y lugares.

No estoy diciendo que la locura no exista. No la estoy ensalzando ni exaltando. No la estoy “canonizando”. Tampoco estoy menguando ni entibiando ni negando la carga ética que tienen ciertos actos y consecuencias de la locura, algunos incluso inmorales, delictivos y criminales. Mis planteos en todo esto los tengo claros. Simplemente abro un paraguas y un panorama más amplio, objetivo y vital a la luz del libro UNA MENTE INQUIETA, de Kay R. Jamison.  Y también porque tengo conocidos y amistades que son bipolares.

Si hay algo que la Doctora y Psicóloga Kay R. Jamison, en este libro suyo, deja clarísimo es que el Trastorno Bipolar o Síndrome Maníaco-Depresivo es una enfermedad, como otra de las tantas enfermedades que hay en la Humanidad. Además, porque han descubierto que tiene una causa y raíz GENÉTICA y también en la química del cerebro. Eso hace que tengamos ¡mucho cuidado! cuando hablamos de locos y locura, tiramos piedras de culpabilidad a diestra y siniestra y anatemizamos. Que su origen sea genético y cerebral nos da también muchas esperanzas futuras respecto a la enfermedad: su tratamiento y cura.

Una primera consecuencia o exhortación que de ello se desprende es que debemos tomarla como eso: una enfermedad. Un primer y esencial paso para los que la tienen es la ACEPTACIÓN de ella como enfermedad. Y los demás hacer lo mismo. Tal como hacemos con cualquier otra enfermedad. Ello exige y urge eliminar todo mito, prejuicio, miedo, desconfianza, rechazo, condena y “extirpación” social de esa persona. Abandonar el sentimiento y actitud frente al “leproso y leprosario”; frente al enfermo de SIDA, y frente al “loco” y al “manicomio”. Nuestro corazón y actitud deben ser otras, porque la Medicina, la Psiquiatría, la Neurología, la Ciencia Genética y todos los saberes necesarios han ido evolucionando y mejorando en sus estudios, tratamientos y consecuencias. El panorama presente y futuro no se parece en nada a cómo eran todas estas Ciencias respecto a esta enfermedad y a todas las otras enfermedades mentales y psíquicas. LAS ENFERMEDADES MENTALES y LAS ENFERMEDADES PSÍQUICAS SON ENFERMEDADES COMO LAS FÍSICAS. Los bipolares, en sí mismos, no son peligrosos ni diabólicos. No son la encarnación del mal ni son la síntesis ni cumbre de la peligrosidad ni de la anormalidad ni de la maldad.

Son OTRA CLASE de enfermos, solamente.

He leído dos veces el libro de la autora que he elegido para esta publicación mía. Más bien, lo he devorado y disfrutado muchísimo. Presenta su autobiografía, que me recuerda bastante a La Odisea de Ulises, escrita por Homero; con matices de La Divina Comedia, de Dante Alighieri… Su vida es un peregrinaje increíble en lo humano. Todo lo narra con una prosa sencilla, comprensible, conmovedora, fluida, entretenida, cargada de extrema y exquisita sensibilidad, ternura, sinceridad, autenticidad, honestidad y lucidez. Descubrimos y gozamos a una mujer ¡muy de carne y hueso! En continuos y crecientes procesos de búsqueda, lucha y crecimiento. Para quienes somos además creyentes, vislumbramos asombrados y agradecidos la mano providente, paternal, misericordiosa, milagrosa y salvadora de Dios en ella y su vida. “Dios escribe derecho en renglones torcidos”. “Jesús vino a rescatar a la oveja perdida”. Él es compasión y misericordia.

La autora reconoce que lo que la “ha salvado de verdad” de la locura ha sido la psicoterapia, a la cual llama “la cura mediante la palabra”. Esto nos recuerda al padre de la Logoterapia: Viktor Frankl, médico judío, sobreviviente de los campos de concentración del genocidio nazi. A la psicoterapia, Kay R. Jamison aúna la medicación: EL EQUILIBRIO ENTRE EL FÁRMACO COMO MODERADOR y LA PSICOTERAPIA COMO AUTÉNTICO SANTUARIO; MÁS LA CONTENCIÓN AFECTIVA DE SU ESPOSO, FAMILIA, COMPAÑEROS DE TRABAJO, AMISTADES, HAN PODIDO RESCATARLA DEL HORROR y ABISMO y SITUARLA EN UN ESTADO QUE SE PARECE BASTANTE A LA SERENIDAD.

Nos queda perfectamente claro cuál es el camino para tratar esta enfermedad. Medicación y ayuda, profesional y de los demás. NADA DISTINTO DE CUALQUIER OTRA ENFERMEDAD FÍSICA.

Por ende: ¡desmitifiquemos a esta enfermedad y a estos enfermos! ¡NO LOS “MACHAQUEMOS”! ¡PUEDEN INTEGRARSE y CONVIVIR CON y ENTRE NOSOTROS! ¡SON PERSONAS! Y OS ASEGURO QUE ¡MUY VALIOSAS y CON MUCHO PARA DARNOS! ¡PUEDEN LLEVAR UNA VIDA NORMAL!

Si hay algo que llegamos a “tocar” con nuestro corazón al leer este maravilloso libro es lo esencial y curativo que es siempre ¡el AMOR! El AMOR perfecciona y acrecienta la eficacia de cualquier medicamento.

Además, la vida sana; el dormir bien; el forjar un proyecto de vida, personal, afectivo, familiar, social, intelectual, cultural, artístico, deportivo, solidario; el autoconocimiento y regulación de uno mismo sin prisas pero sin pausas; la vida interior: intelectual, espiritual, moral y religiosa, si la persona es creyente. Todos estos son “abrevaderos”, soportes, puntales, para mantener balanceada y en paz esa MENTE INQUIETA.

El Hombre contemporáneo está muy enfermo. Es una Humanidad muy torturada y con severas patologías. Una Humanidad enferma y que enferma a otros. Parece que no quisiera ver esto o no aceptarlo. Hay más bipolares que los explicitados como tales. Y viven cotidianamente sin medicación y sin ayudas, de ninguna clase. Es una Humanidad sangrante y que se sigue rompiendo por todas sus costuras; que sigue repitiendo errores; que sigue autodestruyéndose y suicidándose. ¿Hasta cuándo y cuánto más?…

Ninguno de nosotros es completa y perfectamente sano, física y mentalmente. Todos tenemos taras, heridas, llagas y cicatrices. ¡NINGUNO DE NOSOTROS TIENE GARANTIZADO NO SER BIPOLAR! ¡A CUALQUIERA PUEDE PASARNOS, POR LA MISTERIOSA ALQUIMIA DE LA QUÍMICA EN NUESTRO CEREBRO y QUIZÁS TAMBIÉN POR ESOS QUIMÉRICOS GENES QUE PORTAMOS COMO CADENAS! Todos somos distintos, también como enfermos: cada paciente es único, un universo misterioso e irrepetible en sí mismo. Nuestra SALUD es un cristal muy frágil porque ¡somos humanos, creaturas, no dioses!

Por todo esto, dado el mundo en que vivimos; los tiempos tan difíciles, dolorosos y peligrosos en que existimos; el horror de la tragedia del Coronavirus: con sus terribles consecuencias presentes y futuras también en lo mental y psíquico; es que volví sobre este libro; lo elegí a propósito y os lo presento y ofrezco: ¡LEEDLO! ¡NO TIENE DESPERDICIO! ¡NO VAIS A ARREPENTIROS!

¡Hasta el próximo libro y encuentro, mis queridos blogueros!

(UNA MENTE INQUIETA. Testimonio sobre afectos y locura) (De: Kay R. Jamison) (Tusquets Editores, S.A.- 2011).

2 comentarios en “LA LOCA ENFERMEDAD DE LOS GENIOS”

    1. Este libro autobiográfico de esta Médica, Psicóloga y Bipolar de los EEUU, es uno de los mejores libros testimoniales, realistas y humanos, que he leído en los últimos años. Además, creo que de una actualidad y proyección futura que nos ofrece retos, reflexión, compasión, amor y compromiso concreto.
      Ninguno de nosotros está librado de enfermar psíquica y mentalmente. Ni de cruzar su vida con hermanos sufrientes en su mente y en su alma. Por eso viene muy bien leer y «rumiar» mucho: libros, Series, Películas, Documentales, etc… que nos ponen de cara a la realidad y nos hacen crecer como personas y cristianos.

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