EN CUARESMA: ORANDO CON LOS MÍSTICOS…

profunda, humana, intensa, poética y ¡muy bellamente!…

“¡Recoge del polvo esta vida mía; ponla, bajo Tus Ojos, en la palma de Tu Mano!

¡Álzala a la luz, escóndela de la sombra de la muerte; guárdala en el joyero de la noche, con Tus estrellas; y, a la mañana, que se encuentre a sí misma entre las flores que abren para adorarte!

… Porque sé que esta vida, aunque no madure en el amor, no está perdida del todo.

Sé que las flores que se mustian al amanecer, las corrientes que se extraviaron en el desierto, no están perdidas del todo.

Sé que cuanto se rezaga en esta vida, cargado de lentitud, no está perdido del todo.

Sé que mis sueños no realizados, mis melodías sin cantar, están cogidos a una cuerda Tuya del laúd; que no están perdidos del todo…

¡Qué bien has hecho, Amado mío, qué bien has hecho en enviarme Tu fuego de dolor!

Porque mi incienso no regala su perfume hasta que se quema…, y mi lámpara está ciega hasta que la encienden…

Mi pensamiento entristecido… necesita que el relámpago de Tu Amor hiera su ceguera… y la misma oscuridad que borra mi mundo, arde como una antorcha, cuando la incendia Tu rayo…”

Sigamos caminando en esta CUARESMA… hacia JESÚS… y su PASCUA de RESURRECCIÓN…

Hasta la próxima, amigos.

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