ALGUIEN LLAMADO SPIELBERG…

Para ciertas cosas, algunos quisiéramos ser eternos. El cine es una de ellas, al menos esencial para nosotros. Para ser testigos, confidentes y protagonistas de ¡tantos! que, en más ya de 100 años, hicieron y hacen este arte e industria. Para conocerlos, hablar con ellos, compartir y enriquecernos. Son ¡tantos! Y es ¡tanta la riqueza! Hemos contemplado y contemplamos ¡tantas películas! y guardamos ¡tantos nombres! En los días de premiaciones, alfombras rojas y tanta imagen y ruidos, decidimos recogernos un poco y hurgar en nuestra reflexión, memoria, imaginación, fantasía, magia, sensaciones y sentimientos. No deseamos perdernos en tanta “dolce vita” y “grande bellezza”, sino irnos algo más “adentro” en lo que es el cine.

 Desde la “fase” de “La Moviola Valiosa” experimentamos el “encuentro” con un tal Steven Spielberg. Para que nos ayude, nos acompañe y comprenda. Mucho hay escrito y dicho sobre él, pero ¿conocemos y valoramos a Spielberg en su total dimensión?…

Representamos a muchos nacidos bastante antes de su cine. Pero también estamos bajo el manto de su celuloide. ¿Habrá algún cinéfilo que ignore a Spielberg? No hablamos de gustar o no, sino de conocer –y ser “tocado en el ala”- por su variada, rica y fecunda cinematografía. Amado, admirado, idolatrado, criticado, perseguido, denostado y traicionado a partes iguales, por propios y foráneos, por Académicos y Sres. del  “Sistema”. Acusado y calumniado de cineasta “comercial”, sólo de “entretenimiento” y de  “chauvinistamente” americano y judío. ¡Qué de “chaparrones” le han caído y caen a este enamorado del cine! ¡Cuántos “feos” le han hecho. Cuántos! ¡Cuánto ha costado que doblen la “cerviz” tantos “jefazos” y “críticos”! No le faltó nunca dineros, sólo veían en él rentabilidad, pero dolió y duele “sangre, sudor y lágrimas” rendirse a su talento. No somos de un club de fans suyos y no dejamos de insistir que el cine es mucho más que Spielberg, pero no dejamos de valorar su aporte infinito. Ni su fecundidad. En eso nos recuerda al minusvalorado Roger Corman: ¡cuántos “hijos” cineastas han sido engendrados en sus “placentas”! ¡Cuánto le debe el cine y nosotros a Spielbergh!

Steven querido, “los genios siempre la pasan mal. Sufren”. En ti y en tu cine, los puristas, los que “son más papistas que el Papa”, los que no van ni ven “más allá”, reproducen siempre la eterna disputa entre lo apolíneo y dionisíaco, entre forma y fondo, entre arte y espectáculo, entre calidad y dinero, entre los Lumiére y Méliès, etcs… Y lo cierto es que ¡tú nos has dado muchas lecciones, en tu narrativa audiovisual, para “matrimonear” tanto “bla bla bla”! Tus películas son de historias humanas, con personas de carne y hueso, con luces y sombras. Inmersas en trasfondos personales, históricos, culturales, sociales, políticos, científicos, de ayer, hoy y mañana. Son personajes MUY humanos y, por ello, creíbles y consistentes. Ésas y así son tus “aventuras”. En tu ficción mágica nos regalas siempre ese realismo de lo humano que apela al corazón y no sólo a la razón. Implicas al público, comprometiéndolo en lo que le muestras y cuentas, disparando su imaginación, sensaciones, sentimientos y su reflexión, en un ritmo, suspenso y tensión narrativa constante, in crescendo, con pausas. Todo balanceado como mecanismo de relojería. Por eso tu cine entretiene, y no por ello es superficial, pobre o vacío. Pocos Directores hay que se hayan atrevido a “tocar todos los palos” como lo has hecho tú. Todos los temas aparecen en tus películas. Por eso no son sólo ni tan americanas. Que sepamos: la familia, los niños y el sufrimiento infantil, el amor, la culpa, la compleja psicología humana, la violencia y el mal, el racismo, la explotación, lo político social, la enfermedad, la muerte, el destino, lo religioso, la injusticia, las raíces e identidad, la fantasía, el universo, la modernidad, el dolor y la alegría, no son patrimonio del pueblo americano sino que son de la esencia y experiencia humana concreta y cotidiana. De ahí que tu cine es universal. Y lo has hecho y haces con y en cada trabajo tuyo. Guste esto a quien guste o no. Caiga bien o no. Para muestras algunos pocos “botones” como El color púrpura, Lincoln, Munich. Y ya sabes con qué “moneda” te pagaron en éstos y varios de tus films. Eres, además, un GRAN Director. Tu “batuta” es magistral al dirigir actores/trices, sacando de ellos/ellas naturalidad “a chorros” en sus interpretaciones, educando sus instintos, dando lo mejor de sí mismos al SER los personajes que interpretan. Y eres un GRAN Director también porque siempre sabes rodearte de un competente equipo de colaboradores, en TODOS los rubros, sin que se escape ningún mínimo detalle, manteniendo el “pulso” de la “capitanía” pero con espíritu de colaboración, respeto, valoración y un sorprendente clima de familia en todas las etapas del hacer una película. ¡Maestro! No muchos pueden alardear de esto.

Por todo esto, y mucho más que no sabemos expresar: ¡¡Gracias, Maestro!! Te queremos a rabiar.

Hasta la próxima, amigos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *